Tal día como hoy...

Por entonces en Barcelona se jugaba ya algo al fútbol, como en algunas otras ciudades de España. Por influencia inglesa, lo mismo que ocurría en los demás lugares. Barcelona tenía relación con Inglaterra sobre todo por la industria de los telares y por la costumbre de la burguesía de la ciudad de enviar a sus hijos a completar su formación en Londres. Así que para finales de siglo ya había cierto impulso futbolístico, aunque desordenado. En San Gervasi, en la calle antes llamada España, se jugaban partidos de un grupo que a sí mismo se llamaba el Barcelona Football Club. También en la zona conocida como Can Tunís, donde solían reunirse ingleses. Y en la Bonanova, por parte de los miembros del Gimnasio Tolosa.

Hans Gamper, suizo, contable de la Compañía de Tranvías de Sarriá, era un tipo ordenado y tenía pasión por el fútbol. Ya había fundado el Excelsior en Zúrich, de donde procedía. Había intentado un acercamiento con Jaume Vila, responsable del Gimnasio Tolosa, para utilizar su grupo como germen para la creación formal de un club, pero había sido rechazado. Así que decidió poner un anuncio en el número 34 del semanario Los Deportes a fin de tomar contacto con cuanta gente pudiera para ese fin. El texto, verdadera pieza fundacional del Barça, era este: «Nuestro amigo y compañero Mr. Kans Kamper, de la sección de Foot-Vall de la “Sociedad de los Deportes” y antiguo campeón suizo, deseoso de poder organizar algunos partidos en Barcelona, ruega a cuantos sientan aficiones por el referido deporte se sirvan a ponerse en relación con él, dignándose pasar por esta redacción los martes y los viernes por la noche, de 9 a 11». Son de observar las faltas de ortografía, quizá debidas a un taquígrafo poco avisado: Kans por Hans, Kamper por Gamper y Foot-Vall por Foot-Ball. Lo último hace pensar lo poco conocido que sería este deporte entonces.

El éxito fue fulminante y superó sus previsiones. Tanto que un mes y una semana después, el 29 de noviembre, se producía en la sede del Gimnasio Solé la fundación del Foot-Ball Club Barcelona, bajo la presidencia del inglés Walter Wild, tutelado por el propio Gamper. Del hecho dará noticia de nuevo Los Deportes en su edición del día 3 de diciembre. El día 8 se juega el primer partido, contra un grupo de la colonia inglesa, al que solo acuden diez jugadores por bando. Ganaron los ingleses por uno a cero, pero el Barça había estrellado dos tiros en el palo. En general, la impresión que dejó el equipo, en el que apellidos suizos o ingleses se mezclaban con los locales Urruela, Lomba, Ossó, Llobet, López y Terradas, fue buena. En junta directiva celebrada el 12 de diciembre se decide que los colores del Barça sean el azul y el grana. Según la opinión más extendida, porque eran esos los colores del Excelsior de Zúrich, anterior creación de Gamper, y los del propio cantón de Zúrich. Otra explicación sería que en aquellas reuniones se utilizaba un lápiz, muy de uso por los contables de la época y hasta muchos años más tarde, rojo por un lado y azul por otro, y que tal combinación de color agradó mucho y fue aceptada por ello.

Alfredo Relaño

Alfredo Relaño

AS 22.10.2016